Las ideas y la construcción de Manuel Belgrano nunca dejaron de crecer y expandirse a lo largo de su vida. En la zona y el ambiente social donde el se crió y vivió incitaban a que su ideales solo se llenen cada vez más y más de información, de esa manera defendiéndolas con respeto y dignidad. Manuel Belgrano creyó siempre en una educación igualitaria e inclusiva hacia todas las personas de todos los ambientes sociales; las mujeres, los niños, los pobres y los indígenas eran parte de la patria argentina y bienvenidos a alejarse de la ignorancia que se les obligaba por parte de una sociedad de hombres blancos con poder, para él esto era necesario si la Argentina quería llegar a la patria libre y soberana.
Belgrano miraba a las mujeres como "el bello sexo", defendía la idea de que las mujeres tenían el derecho de educar y educarse. Él compartía que las mujeres debían tener la sabiduría de la vida familiar y social y pública sin descuidar la educación de los niños. Belgrano educó a muchas niñas en su tiempo, les enseñó a coser para asegurarse un lugar en el futuro y aprovecharse de esas enseñanzas y ser ayudante del hogar donde se establecían.
Sin embargo, eso no era todo sobre lo que pensaba y defendía de las mujeres. Él no solo pensaba en su ayuda en el hogar o su enseñanza y disciplina con la educación de sus hijos. Belgrano veía a las mujeres con una visión de valentía, creía que ellas eran heroicas y demostró obtener ese pensamiento cuando fue el ubico militar en nombrar capitanas del ejercito a mujeres como Juana Azurduy, Maria Remedios del Valle y Martina Silva de Gurruchaga. Se dice que, calculando, se obtuvieron 120 mujeres en las tropas dentro de la batalla de Tucúman y muchas otras en tareas de espionaje.
Eso no es todo, dentro de los años 1794 a 1809 Manuel Belgrano obtuvo la increíble oportunidad de poder recorrer todas las provincias de parte del Virreinato del Río de la Plata en su trabajo como Secretario Real Consulado de Buenos Aires. De esa forma obtuvo información de las tierras, de sus habitantes, de sus costumbres y de la forma que esa gente vivía y se relacionaba. En ciertos artículos Belgrano reconoce y halaga la educación de los indios pampas, que impartían amor a los niños y contaban con buenas organizaciones gracias a la jefatura del cacique. A mediados de 1796 ayudó a la enseñanza sobre las situaciones económicas, educativas y sociales de los campesinos e indígenas con la creación de una Escuela de comercio y de una Escuela Practica de Agricultura.
Ademas, la manera que Belgrano decidía poder organizar el gobierno fue inspirada y sacada de las grandes monarquías incas a lo que los generales San Jose de San Martín y Martín Miguel de Guemes apoyaron.
